Por qué voy a votar por el Peje
Si comenzamos a ver nuestros problemas de forma más práctica, como parte de un proceso que concierne a la burocracia, a los servicios públicos y a nuestras garantías individuales, lo que tenemos que hacer es hacerles funcionar ¿Cómo? Bueno, hasta ahorita no se ha podido: el sistema se pudre lentamente. Las instituciones se han vuelto una plasta que engorda con los dineros públicos. Fétida, a veces,
El pedo es que cada secretario de alguna institución estatal, director de área y cualquier “servidor público de primer nivel”, es un pinche vampiro al servicio de las verdaderas mierdas grandes, esas a las que les solemos mentar la madre: Elba Esther, Salinas, Fernández de Ceballos y su clientela de élite como Slim y cualquier versión de familia Kardashian de petatiux. Y esos funcionarios de cuello alto, a su vez, tienen otros clientes con los que deben saldar cuentas (sindicatos, concecionarios…) y después, a plena mitad de sándwich, los “funcionarietes” [solemos ser crueles con ellos, son los que atienden a los ciudadanos y por lo general, la cagan (como la cagan, también, algunos ciudadanos, no pocos diría yo. ambos, buena parte de la clase media del país)]. En el sótano de la dignidad, esas últimas pequeñas larvas lentas y extrañas: La doña que saca copias, el que va a entregar papeles y demás nómina absurda.
No descarto que, bajo el gobierno de Andrés Manuel, esas prácticas no desaparezcan. Pero tengo claro que esos funcionarios de su gabinete, a primera vista y luego ya más de cerca, no demuestran ser pendejos ni gandallas. ¿Por qué no poner a trabajar de verdad a toda esta gente? Si como país (en estrictos términos de vida pública) logramos que el sistema institucional funcione a nuestro favor (tanto dentro de él como servidores públicos como ciudadano que tiene derecho a esos servicios), sólo con eso, ya tendremos un buen trecho mejorado. Neta, será más que una bocanada de oxígeno.
Además, no entiendo ¿se trata de esperar a un ciudadano perfecto, impoluto, imparcial, benévolo, honesto, con el aura angelical que, además, tendrá el clurrículum más impresionante del mundo, un “aura” mística, un gran lider que lo resolverá todo? Esto es cosa entre humanos, no es mitología griega. Este cabrón quiere trabajar. Hay que dejarlo, exigirle y salir de este imposible y asfixiante descontrol institucional, eso nos toca a todos.
Entonces, yo estoy dispuesta a no sentirme aliviada después de las elecciones. Quede quien quede, vamos a exigirle que haga su trabajo.¿Que México despierte? ¡ Ok, pero que no haya vuelta atrás, y creo que con cualquiera de los otros dos, Peña y Mota, demandarles que hagan su trabajo bien tendrá que ser a putazos. Y la neta qué pinche hueva. Quiero tener mejores cosas qué hacer que andar a los gritos y sombrerazos con la comunidad.
El país neta está por irse por la borda. El pedo es que eso siempre suena medio bstracto y hasta poético y nos imaginámos despeñándonos y tal vez suena bello. Pero eso no tiene nada qué ver con no poder ir al IMSS a que te saquen la muela y sea algo “digno”: sano, de primer nivel, seguro, sin el terror de que el doctor valemadre y la enfermera del terror hagan todo mal y nos despachen malheridos a nuestras casas. Con que divorciarte tenga que ser una pesadilla burocrática o que el mercado que te queda cerca no está bien surtido y parezca moribundo.Con que los pobres ancianos sin hogar se estén calcinando lentamente ante nuestros ojos o que en las secretarías de cultura se la pasen patrocinando espectáculos de mierda. O que las bibliotecas sean cibercafés con dos décadas de atraso tecnológico. Y si vives en el campo, en pueblos, en la costa o en la selva más espesa, ya ni me quiero imaginar… Y se irá a peor.
Uno tiende a olvidar cómo la vida pública se cuela siempre a nuestra vida diaria, a nuestra historia personal. Yo como ciudadana (es decir, como humano en general que no puede abstenerse de salir a la calle o aislarse del mundo y por ello, es un individuo de la sociedad) quiero contribuir a cambiar ese pedo. Ser un obstáculo en la vida de nadie. Y hacer lo que me de la gana sin andarme cuidando las espaldas del “sistema” o seguir haciéndome wey ante sus culeradas.
Una de esas oportunidades es el voto y luego, tratar de llevar el camino lo más despejado posible: sentido crítico y acción.
El Peje tiene madera de servidor público ¿para qué meterle el pie a alguien que quiere trabajar?
“Que el país sea, para poder ser.” <<nosotros le damos la forma



